
• Extracciones dentales: Cuando un diente ya no tiene solución —ya sea por daño severo, infección o porque está causando molestias como en el caso de las muelas del juicio— lo mejor es retirarlo. Las extracciones dentales son procedimientos seguros y controlados que permiten eliminar esas piezas que ya no pueden recuperarse, para así mantener la salud del resto de tu boca.
• Implantes dentales: ¿Perdiste un diente? Un implante es como colocar una raíz nueva, hecha de titanio, directamente en el hueso. Luego, sobre esa base, se coloca una corona que luce y funciona como un diente natural. Es una solución fija, duradera y altamente estética para recuperar tu sonrisa y la función completa de tu mordida.
• Injerto óseo: Cuando el hueso donde debería ir un implante no tiene suficiente volumen o densidad, se recurre al injerto óseo. Este procedimiento ayuda a "reconstruir" o fortalecer esa zona, creando una base sólida para futuras rehabilitaciones. Es como preparar el terreno para que el implante tenga el mejor soporte posible.
• Injerto de membrana: Este tratamiento complementa la regeneración de hueso o encía. La membrana actúa como una barrera protectora que guía la cicatrización de los tejidos, ayudando a que todo se regenere correctamente. Es una especie de "andamio biológico" que asegura que el proceso de recuperación sea más eficaz y controlado.